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Masonería y templarismo, una perspectiva contemporánea
- IVAN HERRERA MICHEL
Inicio estas palabras agradeciendo en nombre de los Supremos Consejos que conforman FASCREAA está inmejorable oportunidad que nos ofrece el Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay, para que en un encuentro en Montevideo, y bajo el alero del Escocismo, repasemos el tema de la influencia que la "Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón", que existió entre los siglos XII al XIV, tendría en la Masonería.
En desarrollo de esta convocatoria, creo que hay que comenzar recordando que no solo la Masonería no es descendiente de los Caballeros Templarios europeos que hicieron presencia en la Palestina de la edad media, sino que además tampoco lo son las múltiples ordenes neotemplarias que hoy se reclaman como sus herederos y sucesores.
Tampoco lo son los miembros del cartel delincuencial de los "Caballeros Templarios" fundado en Michoacán, México, en el año 2011, para, según sus palabras, luchar contra el "desmoronamiento de los valores morales y los elementos destructivos que prevalecen hoy en la sociedad".
No obstante, en todos ellos vemos como al espíritu gregario que les anima, se une una firme inspiración motivacional justiciera basada en lo legendario de la Orden del Temple, y una inclinación a identificarse como unos Templarios modernos.
Precisamente, en relación con estos neotemplarios contemporáneos, yo recuerdo que una asociación denominada "Orden Soberana del Temple de Cristo", sin poder demostrar su filiación histórica con la Templaria disuelta en 1307 por Clemente V, pero asegurando ser su heredera universal presentó en Madrid, España, en el año 2008, una demanda judicial contra el Papa Ratzinger exigiendo la rehabilitación de la Orden y el pago de una indemnización de 100.000 millones de Euros. Es decir, el equivalente a unos ocho veces el Producto Interno Bruto de Uruguay. Por su parte, el Papa Karol Wojtyła trató de reunirse con ellos y al llamado acudieron más de 400 organizaciones. Ninguna pudo demostrar por lo menos 300 años de antigüedad.
Para resumir, traigo estos datos a cuento para resaltar el hecho de que lo que hoy existe son cientos de organizaciones que se autodenominan Templarias, sin tener la más mínima legitimidad histórica para hacerlo.
La historia muestra que los inicios en el siglo XVIII de la corriente neotemplaria florecen en coincidencia con la difusión de la naciente Masonería Especulativa en el continente europeo. Los principales puntos de encuentros y de hibridación de ambas organizaciones se darían a partir de 1730, especialmente en Alemania, con la aparición del rito de la "Estricta Observancia Templaria", y en Francia con el célebre Discurso del Caballero de Ramsay de 1737 en París. De esta suerte de encuentros surgieron algunas ramas evolutivas que fueron desapareciendo o diversificándose con el tiempo.
En la inflamada imaginación de aquellos Masones del siglo XVIII se articuló la unión entre lo mitológico del neotemplarismo y el romanticismo de un origen de la Masonería ligado a las cruzadas.
Estas nuevas asociaciones híbridas, resultantes del cruce de la Masonería y los neotemplarios, conservaron, cual más cual menos, características religiosas y formas de pensamiento simbólicas, unidas a un decorado personal y locativo adaptable, que incluye, por ejemplo, en algunos casos, el uso simultaneo de la capa blanca y la cruz roja de los Templarios con el Mandil de los Masones. También suelen utilizar en sus rituales formas estructurales de la Masonería empalmadas con invocaciones místicas atribuidas a los Templarios.
La verdadera historia de los Templarios, es decir, la de los devotos monjes, hábiles guerreros, grandes terratenientes, eficientes banqueros y políticos influyentes que vivieron durante dos siglos de la edad Media, es tanto o más interesante que la entonada, romántica, mágica y esotérica que se propagó desde el siglo XVIII.
De hecho, el adoctrinamiento que practicaron los fundadores de la "Estricta Observancia Templaria", durante la segunda mitad del siglo XVIII, fue reducido con el paso del tiempo a unos cuantos ritos más dentro del corpus Masónico general, que aunque alejados del objetivo inicial, finalmente instituyeron una forma de Masonería cristiana que aún persiste.
Por lo que no obstante contar con una corta existencia de 44 años, la "Estricta Observancia Templaria" dejó una huella muy visible en la Masonería. A grandes rasgos, el Rito actual que más se le aproxima es el "Rito Escoces Rectificado", que combina el pensamiento esotérico de Martínez de Pasqually con un cristianismo de corte trinitario, y surge cuando en 1783 el Convento de Wilhemlmsbad, en Alemania, se pronunció en contra de la hipótesis que sostenía que los Masones eran descendientes de los templarios de la edad media.
De igual manera, para esa época se presentó una profusa dispersión de "Altos Grados" Masónicos de inspiración Templaria que terminaría permeando y dejando sus retoños en la franja filosófica de varios Ritos, como por ejemplo, el de York, el Francés y el REAA, de los más conocidos en Hispanoamérica, entre otros que se siguen practicando en Suecia, Alemania, Etc.
Ahora bien, esbozado este rápido panorama, corresponde aclarar que los préstamos entre la Masonería y los neotemplarios, no se presentaron en el campo de lo esotérico, puesto que muy por el contrario de lo que afirma la construcción fantasiosa que ha propagado la leyenda de los Templarios desde hace tres siglos, los miembros de la Orden del Temple no practicaron un esoterismo tomado de oriente, en el sentido espiritualista que se le quiere atribuir, y que trasmitido a los gremios de constructores llegó a la Masonería Moderna.
Entre otras cosas, porque la presencia de la iglesia Católica en todas las actividades de los gremios de constructores era omnipresente, y en sus archivos documentales y en su correspondencia conocida no aparece rastro alguno de ello. Por lo tanto, mal se puede sostener que los constructores de catedrales poseyeron un esoterismo que traspasado de boca a oído durante cuatrocientos años no dejó la más mínima huella para la historiografía científica. De haberse presentado, estaríamos frente a una gigantesca muestra de secretismo de cuatro siglos que el teléfono roto de múltiples generaciones de obreros casi analfabetas hubiera trastocado en grado sumo.
Los Templarios eran cristianos católicos, leales al Papa, que profesaban un culto especial a la Virgen María, hombres y mujeres, mitad clérigos y mitad seculares, monjes y soldados al tiempo, nacidos poco después de la reforma gregoriana y del cisma de oriente, que se diferenciaban de los otros cruzados en que mantenían buenas relaciones con el cristianismo y el islamismo del este. Prueba de ello, es que llegaron incluso a disponer en algunas de sus iglesia de un lugar especial para que los musulmanes fueran a orar, y hasta abogaron ante el Vaticano por un diálogo interreligioso.
Y esa característica diplomática de tolerancia frente a otras culturas y pueblos, nacida seguramente como consecuencia de su rol de guardián de las fronteras entre la cristiandad latina, la cristiandad oriental y el islamismo, hay que admitirlo, era y es una rareza, tanto en el siglo XII como en el XXI.
Pero de allí, a sostener que por su proximidad y contacto en Palestina con otros sistemas de creencias fueron receptores de antiguos misterios que practicaban en secreto, hay una distancia muy grande que solo se sostiene en la leyenda.
Los rasgos de la única forma de pensamiento esotérico que encontramos en la historia de los Templarios corresponden a préstamos parciales de origen europeo desde la Cábala. Con una salvedad, los encontramos en sus documentos a partir del siglo XIII, ya que la Cábala nace a finales del XII en el sur de Francia y España, e influenció por igual a los cristianos europeos de la época, fueran o no Templarios.
Hecha esta salvedad, debemos también señalar que las mediciones científicas que se han hecho sobre concentraciones elevadas de algún tipo de energía en territorios, enclaves y construcciones templarias, no han arrojado resultados que permitan concluir que es cierta la hipótesis que en tal sentido afirma la leyenda.
Y salvo alguna información secreta, encriptada o codificada, que requiere toda institución del tamaño y los intereses de la Orden del Temple, no hay pruebas de que los Templarios usaran un alfabeto propio. El que se predica como de ellos, y goza de gran popularidad, concebido a partir de la llamada "Cruz de las Ocho Beatitudes", fue una creación del neotemplarismo en el siglo XIX. Tampoco existió en Europa en los siglos XII y XIII una arquitectura que pudiéramos denominar templaria.
Y en cuanto a las mujeres que formaron parte del Temple, queda para la historia una anécdota muy interesante. Resulta que en el año 1324, las Templarias de Mülen, en la Diócesis de Worms, a orillas del rio Rin en Alemania, aún continuaban sin acatar la Bula papal que había abolido la Orden. Doce años después de promulgada. Por causa de esta rebeldía femenina, los últimos Templarios de la historia fueron curiosamente unas Templarias.
Ahora bien, mis QQ:. HH:.
Llegados a este punto, no quiero ni puedo soslayar que esta fraternal invitación para compartir con ustedes en el Or:. de Montevideo, me la ha cursado conjuntamente el Gran Oriente de la Franc-Masonería del Uruguay en asocio con su Supremo Consejo del Grado 33°, por lo que deseo culminar estas reflexiones con unas rápidas palabras sobre la presencia del imaginario neotemplario y de la historia templaria en el REAA. En particular, en su versión liberal y adogmática, que es como lo concebimos.
Conforme a lo que he dicho, y en el entendido de que el combate de los templarios de la edad media se ubicaba en el campo religioso y militar, y el de la Masonería desde el siglo XVIII en el terreno de lo moral, ¿Cómo debemos entonces entender las referencias a los templarios que poseen los Grados 23 al 30 del REAA? ¿Qué aportan estos relatos a la formación de un Masón escocista?
Detengámonos un poco, porque es muy probable que aquí estemos frente al núcleo duro del método de aproximarnos a los contenidos de la Orden, desde sus primeros Grados hasta los últimos.
Para efectos de la invitación que propone el REAA, la metáfora inicial del pulido de la Piedra Bruta pertenece al mismo conjunto de cosas que la leyenda de Hiram y la versión neotemplaria de la muerte de Jacques de Molay. A todas estas alusiones hay que tomarlas en el marco del sinigual encuentro de historias, leyendas y alegorías con el propósito particular de la búsqueda Masónica.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado, en su conjunto, a la vez que retoma las diferentes etapas del pensamiento occidental, brinda una filosofía humanista que convoca a tener una conciencia esclarecida de la historia, para de esta manera conciliar la defensa de las libertades y las autonomías personales, con la pertenencia a un colectivo social, étnico, cultural o religioso. En donde el valor fundamental a observar, es que la humanidad es un fenómeno plural a cuya pluralidad debemos acercarnos con absoluto respeto. Un IPH:. De la Federación Colombiana deLogias Masónicas, mi buen amigo y Q:. H:. Alberto Martelo, que dirige la Orquesta Filarmónica de mi Obediencia, suele explicar el trabajo armónico que debe distinguir el REAA elaborando una metáfora a partir de la cantidad de arreglos musicales que los músicos pueden llevar a cabo con solo siete notas.
No es correcto tratar de hacer hablar el Templarismo medieval o el neotemplarismo a través de los contenidos de los Grados del REAA. Sería perder el tiempo. También lo sería el intentarlo con los Caballeros Teutones o de Malta, o con los Iluminados de Baviera, o con los Sufíes, o con la Iglesia Católica, o con los Patriarcas hebreos, o con los rabinos judíos, o con la escuela pitagórica, o con la Cábala, o con los misterios egipcios, o con un largo etcétera de asociaciones de las que encontramos noticias reales, legendarias o míticas en nuestra Iniciación progresiva.
Cada una de estas asociaciones constituyó o constituye una entidad propia, con autonomía particular. Pretender captarlas en la ficción de un máximo de dos horas, que dura en promedio la puesta en escena de un Grado Masónico, solo arrojaría un pálido reflejo de su realidad que traicionaría por reduccionista su original contenido filosófico e histórico.
Si en el siglo XVIII los títulos de los "Altos Grados" lisonjeaban la vanidad de los nobles y plebeyos europeos, hoy bajo una óptica humanista los contenidos implícitos en cada uno de los Grados del REAA deben favorecer la construcción del que llamamos el "Gran Templo de la Humanidad", que no es otro diferente a un mundo más igualitario, libre y solidario que el que encontramos.
Lo que me propongo resaltar, es que a simple vista se observa que el REAA no está ensamblado para exaltar o reprobar algo en especial. Muy por el contrario, al hacer eco de las diferentes doctrinas y episodios, reales, legendarios, alegóricos o ficticios, que han dejado su impronta en la construcción del mundo occidental, el Rito parece convidarnos a que adquiramos sabiduría sobre la dimensión fractal de la existencia social y transcendente del hombre y sus realidades.
Cuando la Orden Templaria hizo su aparición en el escenario de la historia en el año 1120 el mundo era muy distinto al que conocemos. Es más, los historiadores medievalistas coinciden en que más que Felipe el Hermoso o Clemente V, lo que hizo desaparecer a la Orden del Temple en 1313 fue que ya había perdido la razón de ser de su fundación y en consecuencia se había desnaturalizado su objetivo inicial. Y ese es un punto importante al momento de estudiar la presencia de la Orden del Temple en Europa y en el Mediterráneo oriental. Y ¿por qué no decirlo?, de la puesta en escena de la Masonería en el siglo XXI.
Hoy en día, para el combate contra la pobreza, el hambre, la desigualdad, el mayor acceso al aguapotable, la sostenibilidad de los recursos renovables, la democratización del mundo, la reducción de la brecha entre países ricos y pobres, la ampliación de la red de salud pública, la situación de la mujer, la transnacionalización del crimen organizado, Etc., que son algunos de los más apremiantes desafíos contemporáneos, no se requiere una Orden religiosa y militar.
Los llamados ahora a primera fila son los gobiernos nacionales, la ONU, la Unión Europea, las ONGs, la Cruz Roja Internacional, Mercosur, Etc. Para manejar las finanzas mundiales, hoy tenemos, por ejemplo, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial. Para una fuerzamultinacional armada están los "Cascos Azules", y así podríamos seguir con una larga lista de instituciones construidas multilateralmente con fines altruistas para trabajar, en palabras de las Grandes Constituciones escocistas de 1786, por "la Unión, la Felicidad, y el Bienestar de la familia humana en general y de cada hombre en particular".
Esta búsqueda constituye el Big Bang propositivo del REAA, cuya inspiración está gobernada por la acción. Para seguirlo diciendo en términos científicos, ella representa el porqué del Bang del Big Bang.
Hay que comenzar por proscribir desde nuestros Talleres Masónicos la no aceptación de la diferencia, hay que reflexionar sensatamente sobre lo que han sido las experiencias y las ideologías del pasado que el REAA nos muestra, y sus ecos en el presente.
Cuando llevemos adelante este trabajo, es posible que no haya institución más fuerte que la nuestra porque seremos un referente moral imprescindible para nuestros pueblos, en contraste con todas esas formas de pensamiento que manipulan la conciencia y arruinan la educación dotando a los jovenes con un mapa de convicciones equivocadas.
Palabras leídas en el Coloquio sobre" Masonería y Templarismo
desde una Perspectiva Contemporánea"celebrado en el
Or:. de Montevideo, Uruguay,el día 5 de abril de 2014 (E:. V:.),
en el marco del 700 Aniversario de la muerte de Jacques de Molay,
organizado por el Gran Oriente de la Franc-masonería del Uruguay
El Constitucionalismo Social Mexicano
LIC. MANUEL RAMIREZ REYES
Al acercarse el centenario de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el 5 de febrero de 1917, resulta conveniente reconocer que fue el Partido Liberal Constitucionalista dentro del Congreso Constituyente quien tuvo como guía de su actuación el Programa del Partido Liberal Mexicano expedido en San Luis Missouri en el año de 1906 como producto de la actuación de los masones mexicanos convocados en el año de 1900 para celebrar el Congreso Liberal promovido por los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama entre otros distinguidos liberales, léase "masones", a quienes deben considerarse como los precursores del llamado "Constitucionalismo Social" y a quienes se debe en el programa del Partido Liberal de 1906 plantearan los problemas fundamentales para la reivindicación de los derechos sociales de las masas populares campesina y obrera, que dieron lugar a la ideología revolucionaria que los caudillos Emiliano Zapata, Francisco Villa, Lucio Blanco, Álvaro Obregón impusieron al primer Jefe del Ejército Constitucionalista Don Venustiano Carranza, las reformas al original Plan de Guadalupe en las declaraciones de Hermosillo, el Pacto de Torreón y la expedición de la Ley Agraria del 6 de enero de 1915, recogiendo los principales puntos de la Ley de Zapata, y que en los debates para la discusión y aprobación de los Artículos 3, 27, 115, 123 y 130 dieron lugar a que los distinguidos "liberales" Mujica, Jara, Victoria, Manjarrez plasmaran el movimiento revolucionario para elevar a la categoría de la supremacía constitucional las reivindicaciones que las masas populares clamaban para lograr avances en la justicia social que fue la meta en la Revolución Constitucionalista.
Por ello consideramos conveniente destacar el triunfo del llamado "Magonismo" del liberalismo mexicano calificado de jacobino por los sectores conservadores que actuaron dentro del Constituyente de Querétaro como lo fue el Partido Católico Mexicano, y una vez más resulta conveniente en la crisis ideológica actual destacar que la justicia social es un requerimiento para interpretar y aplicar los derechos humanos que garantiza la Constitución y que la convocatoria para celebrar el Congreso Constituyente por los decretos expedidos por Don Venustiano Carranza los días 14 y 16 de septiembre de 1916 al triunfo del Ejército Constitucionalista le da a ese destacado liberal la categoría de ser uno de los tres grandes jefes del Ejército Constitucionalista que lograron las tres grandes constituciones sociales mexicana, Don José María Morelos y Pavón quién en septiembre de 1813 convoco el Congreso Constituyente de Chilpancingo que aprobó el 6 de noviembre de 1813 y La Constitución de Apatzingan que fue la primera constitución social mexicana promulgada en octubre de 1814; Don Benito Juárez García quién sostuvo con las armas la Constitución de 1857 enriquecida con las Leyes de Reforma en Veracruz en los años de 1859 y 1860 y Don Venustiano Carranza en 1917 en cumplimiento del Plan de Guadalupe.
¿Para qué fundaron la Primera Gran Logia?
POR: IVÁN HERRERA MICHEL
Si bien es cierto que la Masonería con un carácter asociativo, filosófico, positivista, artístico, libertario, metafísico, solidario, igualitario, librepensador, cristiano, espiritual, filantrópico... y hasta iniciático, brindó la más grande lección de altruismo en los siglos XVIII, XIX y XX, también lo es que su primera Gran Logia no fue fundada para tan altos designios, ni concebida por la upper class británica, ni ideada por alumnos del Eton College, ni en ella se entonaban las notas románticas del Greensleeves que dicen que Enrique VIII le compuso a Ana Bolena.
Muy por el contrario de los clichés doctrinales que acompañan a la Orden, los precursores de 1717 eran obreros de su tiempo, personas sin mayor preparación, cercanas a la construcción, que vivían en una sociedad estamental y miembros de cuatro pequeñas cuadrillas que eran contratadas por maestros de obras de mayor influencia encargados de los trabajos más rentables bajo la dirección suprema de Sir Christopher Wren, que para finales del XVII y principios del XVIII era el gran contratista del sector público en el Reino Unido y desde hacía medio siglo el encargado de la reconstrucción de Londres.
Las cuatro Logias
fundadoras de la Gran Logia de Londres y Westminster se reunieron sin ritual
alguno (eso vendría después) y con un interés exclusivamente especulativo en lo
económico, sin veleidades filosóficas, esotéricas o filantrópicas. De hecho,
los nuevos miembros se "aceptaban", en vez de "iniciarse", como
empezaría a hacerse varias décadas después en Francia. La solidaridad derivaba
del colegaje, la fraternidad era camaradería y un "sistema de moral
velado en alegorías e ilustrado por símbolos" no estaba en las cuentas de
nadie en la "Goose and Gridiron Ale House".
Solo fue a partir de 1718 durante la primera Gran Maestría del anticuario y empleado público George Payne y la incorporación y Gran Maestría en 1719 del francés Jean Théophile Desaguliers, filósofo, miembro de la Royal Society y asistente de Isaac Newton, que se fue conformando un entramado ideológico latitudinario que comenzó quemando las reglamentaciones anteriores del gremio, y terminó en 1723 con la aprobación de unas nuevas constituciones y la introducción formal de pompa y circunstancia a los usos y costumbres. Ya desde 1720, para la segunda instalación como Gran Maestro de George Payne en la Sala de Librea de la ciudad, se llevó a cabo el primer desfile público de la Masonería, que partiendo de su residencia fue presidido por nobles en carruajes seguidos de Masones decorados con sus mandiles.
A partir de allí, y en medio de las nuevas tendencias, la nobleza que tuvo en la Gran Maestría desde 1721 al hombre más rico de Inglaterra (John Montagu, Segundo Duque de Montagu, Vizconde de Monthermer, Marqués de Monthermer y Coronel de la Guardia Montada) no se hizo esperar, algunos Grandes Maestros estuvieron prontos a izar "el pendón de su yo" (como dijo Ortega y Gasset) y las cosas nunca más volvieron a ser iguales. En adelante se configuraría una orientación mezcla de nobles y científicos que contó de todos modos con que los fundadores no eran simples obreros a semejanza de los jornaleros del mercado, sino unos operarios que estaban al tanto del poder evocador de los símbolos y de la forma en que estos interactúan con las personas. No se construye una catedral sin estar en contacto con un pensamiento abstracto y sofisticado, ni se trabaja durante años en su levantamiento sin irse sensibilizando en un sistema de comprensiones determinado.
Si bien estaban lejos de ser semiólogos, esos albañiles percibían cómo los símbolos que creaban se revelaban a los observadores desde el contexto y la asociación de pensamientos. Sin esta predisposición inicial las nuevas doctrinas difícilmente hubieran podido conectarse con la funcionalidad del simbolismo moralizado que siguió.
Sobre esta base, la asociación de ideas vinculada al símbolo arquetípico y la imagen se trasformaron en una especie de metáfora dirigida a avivar la especulación al tiempo que la suntuosidad anglosajona sentaba sus reales. El Duque de Montagu se posesionó con las mismas cuatro Logias fundadoras y al año entregó veinticuatro y una percepción social diferente de lo Masónico. Y como diría Valle Inclán "en aquella atmosfera de fuego, cargada de pólenes misteriosos y fecundos, como si fuera el serrallo del universo", se iniciaba el Big Bang de una Masonería que trescientos años después tiene hasta una bandera clavada en la luna.
Y no es de extrañar que la fastuosidad se haya introducido, ya que como afirma Jon Hamill, actual Director de Proyectos Especiales de la Gran Logia Unida de Inglaterra "el boato es algo por lo que los ingleses son reconocidos internacionalmente como unos maestros Ya se trate de una importante ocasión oficial como la apertura del Parlamento, una presentación del Alcalde Mayor de Londres o un festival de verano en alguna ciudad del país, ellos tienen un gran sentido de la tradición, el color, la precisión y el estilo".
En contraste, las Logias que inicialmente se reunieron en 1717 en una cervecería popular tenían como meta vital crear un pool de la construcción que les brindara ventajas para obtener contratos, restringir la competencia y aumentar sus ganancias. Y si aspiraron a que los gobernara un noble, lo hicieron calculando que con su concurso lo podrían logran con mayor facilidad ahora que una nueva dinastía (la de los Hannover) y un nuevo rey (Jorge I) habían asumido el trono de la Gran Bretaña hacía tres años y al anciano contratista del reino desde hacía casi medio siglo, Christofe Wren, le pesaban sus 85 años de edad y su rol en la construcción de Londres tenía el sol a las espaldas.
Sobre todo, desde que sus protectores de la dinastía Estuardo habían perdido la corona al fallecer Ana I sin descendencia directa en 1714 y fueran derrotados en la sublevación y toma de ciudades que propiciaron en 1715 y 1716, que dio lugar a que el Rey Jorge I suprimiera el partido de los tories que apoyaba a los Estuardos y conformara un gobierno amigo de corte liberal exclusivamente con el partido whig. Los estuardistas lo volverían a intentar en 1719 con el apoyo de España que destinó 300 hombres de infantería a Escocia para iniciar la rebelión y un ejército de 7.000 soldados a Gales, para tomar Londres y coronar a Jacobo III. De nuevo fueron vencidos.
La primera Gran Logia surge en tiempos turbulentos de cambio y de definiciones en Inglaterra. La imposición de un rey alemán que solo hablaba en ese idioma y delegaba excesivo poder en su gabinete creó tensiones adicionales con los partidarios de unos pretendientes Estuardos que tenían mayores razones para aspirar al trono, y por sobradas razones Wren fue hostil hasta su muerte en 1723 a una iniciativa constituida por cuatro Logias que buscaban socavar su poder. James Anderson afirmaría con flema inglesa en 1738 en sus "Nuevo Libro de las Constituciones" que Wren "las tenía descuidadas".
Christopher Wren fue uno de los amigos de infancia más favorecidos por el Rey Carlos II (Estuardo). Tres años después del gran incendio de Londres de 1666, lo nombró Inspector del Reino (Royal Surveyor) encargándolo de las obras civiles que requirieran todos los palacios y de la reconstrucción de la ciudad. De las 87 iglesias destruidas por el fuego Wren reconstruyó 51, además de hospitales y bibliotecas en toda Inglaterra y la Catedral de San Pablo en Londres en donde está enterrado. Su propuesta de diseño de un nuevo Londres con plazas y avenidas no corrió con suerte, y finalmente lo reconstruyó a partir del esquema original pero con ladrillos y piedras, minimizando el uso de la madera para evitar nuevos incendios. Fungió durante 49 años como el máximo contratista británico, durante los cuales adquirió una fuerte autoridad sobre los gremios de constructores.
Según datos
oficiales, la conflagración destruyó en cuatro días con sus noches 13.200
casas, 87 iglesias, 44 casas gremiales, la Casa de Aduanas, la Catedral de San
Pablo, el ayuntamiento de Londres, el palacio correccional del centro medieval
y otras prisiones, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y Fleet y tres puertas
de la ciudad. Dejó a unas 80.000 personas sin hogar y la cifra de muertos se
calcula en varios cientos. Una verdadera tragedia que siguió a la de la gran
peste que azotó a Londres un año antes y que dejó entre 70.000 y 100.000
muertos de los 450.000 habitantes que tenía la ciudad. Frente a esto el
eficiente Wren en ocho años construyó 10.000 casas que le trajeron un gran
prestigio.
- Wren era toda una personalidad para la época, había sido profesor de astronomía, arquitecto, médico, dos veces parlamentario (1685-1688 y 1702-1705), presidente de la Royal Society (1680 y 1682) y el mismo Isaac Newton se refería a él como un científico brillante. Además, en virtud de sus funciones era el gran dirigente de las Logias del reino, lo que en ocasiones se asimila en forma imprecisa a un cargo de Gran Maestro de la Masonería Operativa, que nunca existió.
La vejez, la falta de apoyo oficial, la incapacidad física y el largo ejercicio del octogenario Christopher Wren fue un motivo muy importante para que cuatro logias de obreros concibieran un cartel de la construcción al que denominaron Gran Logia de Londres y Westminster debido a que tres de las fundadoras se reunían en tabernas de Londres (The Goose and Gridiron, The Crown y The Apple-Tree), y la cuarta (Rummer and Grape) en la cercana ciudad de Westminster, que era para entonces la segunda en población del país y actualmente está ubicada en el centro del Gran Londres.
El control de larga data de las obras por parte de Wren y el novedoso diseño de la Catedral de San Pablo (que hoy es motivo de orgullo), construida de 1675 a 1710 e inspirada en la de San Pedro de Roma y en la iglesia de Val de Grace en París, ya venían recibiendo acidas críticas. Una fuerte oposición irrumpía y fue famoso el escrito deAnthony Ashley Cooper, tercer Conde de Shaftesbury, contra un Wren que fue despedido finalmente en 1718 para dar paso al nombramiento de William Benson, que a su vez duró en el puesto solo quince meses dejando una complicada estela de enfrentamientos con sus subordinados, sus colegas, la tesorería del reino y la Cámara de los Lores.
La novedad asociativa de 1717 y la
deriva de su mutación preocupó en gran medida al resto de Logias operativas,
especulativas y heterogéneas esparcidas por la Gran Bretaña que continuaban
siendo fieles a la tradición y alejó para siempre a la Masonería del ofició de
la construcción. De ahí la sátira de llamarla "moderna" con que se
le comenzó a conocer con intención mordaz.
Christopher Wren murió el 25 de febrero de 1723, cuatro meses antes que las primeras Constituciones de Anderson abrieran las puertas a una nueva Masonería que abandonaba la idea de ser un cartel de la construcción para tratar de unir lo disperso, ser centro de unión y de armonía y abrir espacios a las ciencias experimentales.
Conociendo los antecedentes de Wren,
es muy posible que una asociación especulativa a medio camino entre la Royal
Society y la aristocracia británica hubiera sido de su agrado. Aunque es muy
poco probable que se hubiera incorporado al universo hannoveriano que nacía en
la Orden.